Hablemos de estilo ¿Lo tengo? ¿Cómo es?

En alguna ocasión nos hemos preguntado si tenemos un estilo propio, una forma de vestir, una imagen que nos identifica y que los demás ven y reconocen como nuestra y única.

A lo largo de la historia se han establecido diferentes estereotipos de mujer, Cleopatra, Mata Hari, como “femme fatale”, la poderosa Isabel la Católica o la reina Isabel de Inglaterra, una desesperada Juana lo Loca o débiles y sumisas esposas.

Durante nuestro crecimiento y formación vamos desarrollando un gusto por ciertas prendas, haciendo predominar unas características sobre otras, la comodidad frente a la estética o al revés, la belleza prevalece sobre el dolor que me producen esos altísimos tacones. Un día, encontramos una prenda con la que nos sentimos muy a gusto, muy “charmantes”, esa que siempre pensamos es la adecuada cuando no sabemos que ponernos, es en ese momento cuando empieza a acuñarse nuestra imagen. Existe, al menos en las mujeres que conozco una tendencia clara a buscar y encontrar el mismo tipo de prendas, en las que predominan ciertas estructuras, colores, tallas, y formas que pensamos nos favorecen, aunque a veces tan solo nos hacen sentir simplemente más cómodas lo que percibimos, más “yo misma”.

Confieso que yo tengo tendencia a las camisas y camisetas blancas, preferiblemente de algodón o seda y siempre una o dos tallas más amplia, aunque tenga que arreglarlas.

 Dentro del uso de estas prendas encontramos un espacio de confort que intentamos manejar con facilidad, para ello nos valemos de iconos modelos que encajen dentro de nuestros gustos y tendencias, que respondan a nuestras dudas a la hora de elegir esa blusa o esos zapatos que no sé cómo poner, seguimos su trayectoria, nos fijamos en lo que prevalece para ellos, hacemos importante lo que esos iconos lucen o combinan en su imagen, en definitiva, los convertimos en modelos, personas, artistas, famosos, que se convierten en ejemplos y guían nuestras compras, nuestra elección de prendas, colores y cómo se coordinan y usan.

Audrey Hepburn

El icono más claro, marcando estilo es, Audrey Hepburn, el vestido negro de desayuno con diamantes marcó no solo una silueta, sino una manera de decorarla, accesorizarla, el collar de perlas de varias vueltas y las gafas de sol, el moño alto, el flequillo cortito, los zapatos de tacón discreto. Existen innumerables tutoriales en internet que nos dan las claves para imitarla. Este look, equilibra la comodidad, los zapatos bajos, el sweater de punto, con pequeñas concesiones a una silueta rigurosa, con sisas tirantes y en ocasiones cinturas marcadas, sin embargo después ella hizo prevalecer la prenda amplia sobre el encorsetado, las sisas estrechas que impedían la movilidad y los tejidos flexibles y cómodos.

Jacky Kennedy

En este grupo de estilo encontramos otros iconos como Jacky Kennedy o más actual y reciente Kate Middelton.

Rita Haywarth Marilyn Monrrow

Sin embargo, nuestra personalidad puede resultar más sacrificada y exigente en función del objetivo de la belleza. Sin importarnos las molestias por el uso de altos tacones, incluso el frio al elegir un top que no cubra lo suficiente,  el tinte del pelo periódico, hay veces que ese servicio a la belleza puede llegar a justificar el dolor o el miedo, que nos lleve al quirófano y pasar por una operación de cirugía estética. Son casos de iconos como Marilin Monrrow o Rita Hayword,  las dos preciosas, desarrollan una imagen de gran belleza, una personalidad orientada a ser deseadas a gustar a crear una imagen espectacular, a tener muchos admiradores, a ser imitadas.

Nicole Kidman Demi MooreComo descubrir nuestro estilo es una labor personal, yo diría que resulta primordial antes conocer nuestro espacio de confort, (nuestras concesiones, nivel de sacrificio, intensidad en la búsqueda de la belleza), contar las prendas que más se repiten en nuestro armario, en qué ocasiones y cuantas veces hacemos pequeños sacrificios, ¿cuántas prendas de ellas son de las que van con todo, las que quedan siempre bien? Debemos conocernos y conocer nuestro armario y eso nos dará las claves de porqué nos gusta más Demi Moore que Nicole Kidman, o Natalie Portman que Scarlet Johanson. Elegir quien es nuestro modelo a seguir a la hora de combinar las prendas, es la respuesta a una forma de ser, a la elección de una escala de valores estéticos, de vida, de uso de la ropa, de manera de actuar que en casi todas las ocasiones determina hasta modales, forma de movernos, de sentarnos, de andar.

Natalie Portman Scarlet Johanson

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